Las mujeres no miden jamás los sacrificios, ni los suyos ni los de los demás
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La libertad es incompatible con el amor. Un amante es siempre un esclavo
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Cuando uno se halla habituado a una dulce monotonía ya nunca, ni por una sola vez, apetece ningún género de distracciones con el fin de no llegar a descubrir que se aburre todos los días